
Pregúntale a mis alforjas, a la palanca de cambios, a la maneta de embrague, al puño del acelerador o al pedal del freno. Pregúntale a mis estriberas...
Pregúntale a quien quieras... y no hallaras respuestas mas que en una solitaria carretera, en las hojas secas de una curva cuando se levantan al paso de mi rueda trasera.